jueves, 1 de abril de 2010

En trece días

sino la mala suerte
sino el hado malvado
sino
la santa muerte
en trece días,

porque no te dejé de amar
porque te escucho
al escuchar
cualquier canción hermosa
cualquier risa melodiosa.

Porque tú paloma
vuelas y te posas
soberbia sabedora
de tu potestad
sobre espinas y rosas.

Te veré sino llego
a la ciudad de Fuentes
al ensayo de Saramago
o al terror de Sabato;
que es más o menos
donde he estado
cuando no te veo.

Y cómo sueño con cambiar
el te veré por el
te estoy viendo...
es casi Sartre;
dejar de ser, para estar siendo.

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