que para mí
son como mese,
no importa cuanto reces
debes decantar cada gota
del segundero líquido del mar.
Y en Enero
sentiré el frío de tu ausencia.
Febrero,
con suerte, compartirá su demencia.
Marzo soplará
recuerdos tibios, nimios
de adolescencia olvidada.
Árboles de abrigo
empezarán
a abrir en Abril.
Mayo traerá
flores y virus,
venerado y vil.
Junio me hará más viejo,
recurriré con más frecuencia
a la madrugada.
Julio...
nunca pasa nada en Julio
y ahí es cuando más pesa el tiempo,
mi pelo, mis ojos, mi nariz,
mi rostro, son homenajes a extrañarte,
son Agosto.
Septiembre
del otro lado del espejo
potencia más la sed.
Octubre pulpo
tecleando reflejos
en el órgano melódico pubescente de la red.
En Noviembre quiero escribir tranquilo el corazón,
muerta la máquina del tiempo;
velas, calaveras y oración.
Porque en Diciembre
los ciruelos vírgenes
yacen bajo el hielo
y los duraznos lo sufrirán en sus propios huesos.
Sobrevivir a esto.
Sobrevivir a esto...
A cada día con sus horas elásticas,
a cada noche con sus hordas orgíasticas.
Para verte,
Para verte.
Verte.
Ver.
Ven que te quiero ver.
V
de la victoria de verte
para ponerle pausa
a mi truculenta troupé
de tristeza tremenda y transitoria.
jueves, 1 de abril de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario